Adolescencia y edad adulta emergente frente al COVID-19 en España y República Dominicana

Por: Blas Valenzuela

Desde la aparición en diciembre de 2019 del coronavirus rus, afecta a la salud física y tiene un impacto económico y conocido como COVID-19, se han visto afectados más de psicológico en la población (Cao et al., 2020; Mamun & Griffi-19,187,943 de personas alrededor del mundo (08/08/2020; ths 2020; Schimmenti, Billieux & Starcevic, 2020; Wang et al., OMS, 2020). Esta pandemia, provocada por dicho coronavi-2020). Sólo en las primeras semanas tras el inicio del brote del
COVID-19 en China, el número de muertes había excedido aquellas registradas por otras pandemias como el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) (Hawryluck et al., 2004). Ante este escenario, se genera en la población una reacción emocional y conductual de miedo. Lazarus y Folkman (1984) definieron este tipo de situaciones como estresor único.

Estudios previos realizados tras el brote de Influenza (H1N1) en 2009 entre 10% y 30% de las personas mostraron preocupación por la posibilidad de contraer el virus (Rubin, Potts & Michie, 2010). En el caso de los brotes del ébola en diversas partes del mundo, con el cierre de escuelas y negocios se intensificaron las emociones negativas de los individuos (Van Bortel et al., 2016). Por consiguiente, urge la valoración de la salud mental de la población (Xiang et al., 2020).

A raíz de esta situación, se están investigando las consecuencias psicosociales derivadas de la enfermedad. La mayoría de los estudios concuerdan con que ser mujer supone un factor de riesgo, tanto en población adulta como adolescente, presen-tando un mayor impacto psicológico. De manera específica, las mujeres han reportado mayor sintomatología ansiosa y depresiva durante el confinamiento por COVID-19 que los hombres (Duan et al., 2020; Wang et al., 2020; Zhou et al., 2020).

En función a la edad y el impacto psicológico del COVID-19, diversas investigaciones no hallaron diferencias significativas entre jóvenes y adultos, presentando así sintomatología emocional de carácter leve en la población joven (Wang et al., 2020; Zhou et al., 2020). En contraposición, otros estudios hallaron más sintomatología ansiosa y depresiva en los meno-res de 35 años (Huang & Zhao, 2020). Específicamente, en la población adolescente se estima una prevalencia durante esta pandemia de entre el 22% y el 43% de problemas emocionales (Duan et al., 2020; Zhou et al., 2020).

Otras variables analizadas a raíz de esta situación son el miedo al COVID-19 y las respuestas provocadas por medidas de confinamiento durante la pandemia. Estas variables se han considerado variables predictoras de sintomatología emocional en adolescentes y adultos (Brooks et al., 2020; Seçer & Ulaş, 2020). El estrés provocado a raíz de la situación actual tiene un efecto predictivo sobre problemas psicológicos, optimismo e inflexibilidad cognitiva en adultos. Estas dos últimas son variables que median el efecto del estrés por coronavirus (Arslan et al., 2020). Un mes después de la finalización del confinamiento, un estudio con universitarios chinos ha encontrado una prevalencia de 2.9% de estrés post traumático y un 9% de sintomatología depresiva en esta población (Tang et al., 2020).

Por otro lado, en relación con las estrategias de afronta-miento, tener la información específica de salud actualizada y ciertas medidas de precaución se asociaron con un menor impacto psicológico (Wang et al., 2020). El uso de medidas de protección estrictas, medidas de aislamiento social, conocimiento del virus, actitud positiva (Cai et al., 2020, Blake et al., 2020; Khalid, Khalid, Qabajah, Barnard, & Qushmaq, 2016), apoyo social (Cai et al., 2020, Blake et al., 2020) y estrategias de autocuidado y promotoras de salud (Blake et al., 2020; Khalid, et al., 2016) son también estrategias reductoras de estrés situaciones similares. Durante la pandemia del H1N1 del 2009, los individuos con una alta intolerancia a la incertidumbre tenían más probabilidades de percibir la pandemia como amenazante y fueron más propensos a utilizar estrategias de afrontamiento centradas en las emociones, ambos factores predijeron niveles elevados de ansiedad (Taha et al., 2014). En síntesis, el uso de estrategias de afrontamiento desadaptativas correlaciona positivamente con síntomas psicológicos. Sin embargo, estrategias de afrontamiento adaptativas amortiguaron el impacto negativo de los estresores en la salud general percibida (Main, Zhou, Ma, Luecken, & Liu, 2011, Morales & Trianes, 2010).

Datos de otros trabajos sugieren que las consecuencias psicológicas por la pandemia y las medidas de confinamiento por COVID-19 pueden ser relevantes (Tang et al., 2020), concreta-mente, los estudios con población infantil y adolescente inciden en un alto impacto psicosocial derivado de esta situación (Duan et al., 2020; Orgilés, Morales, Delveccio, Mazzeschi, & Espada, 2020; Zhou et al., 2020).

Tomando en cuenta que la adolescencia es el periodo comprendido entre los 10 y los 19 años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2015). Esta etapa se caracteriza por grandes cambios tanto a nivel físico como psicológico en la que el adolescente debe enfrentarse a nuevas dificultades.

Tras esta etapa, los individuos atraviesan lo que algunos teóricos denominan adultez emergente (AE) descrita como el fenómeno cultural visto en distintas sociedades industrializadas consecuente de los cambios sociodemográficos de las últimas décadas. Algunos de estos cambios son el aumento al acceso a la educación superior y la postergación de ciertos hitos como el matrimonio y tener hijos (Arnett, 2000). El período de vida que representa esa etapa se encuentra entre los 18 y los 29 años (Barrera & Vinet, 2017).

Investigaciones previas con población adolescente muestran en esta población una creencia de invulnerabilidad y una baja percepción del riesgo que favorecen la disminución de la aceptación de estrategias promotoras de salud (Wickman, Anderson, & Greenberg, 2008). El efecto de este optimismo exagerado disminuye el cumplimiento de normas como el distanciamiento social, el uso de mascarillas, etc. (Dolinski, Dolinska, Zmaczynska-Witek, Banach, & Kulesza, 2020) con-tribuyendo a un riesgo mayor de contagio. En cuanto a la adul-tez emergencia, las investigaciones llevadas a cabo en conse-cuencia de la pandemia por COVID-19 son escasas.

El objetivo del presente estudio es analizar el impacto pro-vocado durante el confinamiento por COVID-19 entre adolescentes y personas en la denominada edad adulta emergente provenientes de dos países distintos, España y RD.

Los últimos datos proporcionados por la Organización mundial de la salud reportan que en RD presentan 77.709 casos confirmados, y España 314.362 casos hasta el momento (08/08/2020; OMS, 2020) y los casos y fallecimientos continúan incrementando día a día. La población a nivel global está experimentando cambios constantes en su día a día. Y, concretamente, los niños y jóvenes son los que pueden haber experimentado un mayor cambio en los últimos meses. Es posible que la pandemia y las consecuencias derivadas de la misma aún tengan un largo recorrido. Por ello, conocer las variables relacionadas con el impacto psicosocial en estas poblaciones, por lo general poco estudiadas, es necesario para poder realizar intervenciones y programas de prevención eficaces desde una perspectiva multidisciplinar (a nivel escolar, laboral, atención primaria, etc.), que permitan un mejor manejo ante esta situación y mitiguen las consecuencias psicológicas derivadas de la pandemia a largo plazo.

A continuación, y de acuerdo con la literatura previa, en el presente estudio se pretende poner a prueba las siguientes hipótesis: (1) Los adolescentes reportarán un menor impacto psicológico que los que se encuentran en adultez emergente; (2) Las mujeres reportarán mayor sintomatología que los hombres; (3) Residentes de RD tendrán un mayor miedo y estrés que los residentes en España; (4) El Miedo al COVID-19 influirá en el Estrés agudo.

Método

Participantes

La población reside en España y RD. La muestra incidental está constituida por 399 participantes, de los cuales 38 son menores de 12 a 17 años, y 361 son adultos mayores de 18 años. El rango de edad abarca desde los 12 hasta los 29 años (M =22.57; DT = 3.67). El 49.12% de los participantes residen en España de los cuales el 15.2% son menores de edad, mientras que el 50.88% de la muestra total reside en RD de los cuales el 2.6% son menores de 18 años. En cuanto al sexo, el 23.6% son varones y el 76.4% mujeres.

Instrumentos

Cuestionario ad hoc en línea para la obtención de datos sociodemográficos.

Escala de Miedo a COVID-19 (FCV-19S; Ahorsu, et al., 2020; adaptación española de Piqueras et al., en prensa). La escala consta de siete ítems que se responden en una escala Likert de 5 puntos de 1 (muy en desacuerdo) a 5 (muy de acuerdo). La puntuación total oscila entre 7 y 35, y las puntuaciones más altas indican un mayor nivel de temor al COVID-19. Las propiedades psicométricas del instrumento son aceptables.

Escala del Impacto de Eventos Estresantes Revisada (IES-R; Weiss, 1996; adaptación española de Baguena et al., 2001). Consta de 22 ítems con una escala de 4 puntos tipo Likert (0 = no del todo, 1 = raro, 3 = a veces, 4 = a menudo) compuesta por tres subescalas: evitación, intrusión e hiperactivación. La IES evalúa la angustia subjetiva resultante de un evento traumático de la vida. Las propiedades psicométricas son buenas, su Alpha de Cronbach oscila entre .82 y .92 para las subescalas y el total.

Inventario breve de afrontamiento (COPE-28; Carver, 1989; adaptación española de Moran, Landero y González, 2010). Inventario de 28 ítems y 14 escalas que evalúa cómo las personas manejan situaciones estresantes. Presenta una escala tipo Likert, que va desde 0 (nunca lo hago) hasta 3 (siempre lo hago). Las estrategias de afrontamiento del estrés se agruparon en estrategias adaptativas (afrontamiento activo, planificación, uso de apoyo instrumental, apoyo emocional, reinterpretación positiva, aceptación, uso del humor y religión) y desadaptativas (auto distracción, desahogo, desconexión conductual, negación, consumo de sustancias y autoinculpación) (Carver Scheier, & Weintraub, 1989; Carver, 1997; Crockett et al., 2007; Belizaire & Fuertes, 2011). Las propiedades psicométricas son aceptables, su Alpha de Cronbach oscila entre .71 y .80.

Cuestionario de Capacidades y Dificultades (SDQ; Burdon & Goodman, 2005; adaptación española de Rodríguez-Hernández, et al., 2012). El SDQ es un cuestionario de cribado clínico consta de 25 ítems con 3 opciones de respuesta (0 = no es cierto, 1 = un tanto cierto, 2 = totalmente cierto) evalúa 5 subescalas: hiperactividad, síntomas emocionales, problemas de comportamiento, problemas de relaciones con iguales y conducta prosocial. La consistencia interna es aceptable (α = .77). La versión utilizada del SDQ fue la de autoinforme tanto en adolescentes como con adultez emergente.

Procedimiento

El presente estudio forma parte de una investigación transversal y transcultural. Se ha realizado un diseño cuasi experimental, descriptivo y correlacional. Los datos se reunieron mediante encuestas en línea reclutados a partir de redes sociales y correo electrónico. El consentimiento informado se obtuvo electrónicamente previamente a la recogida de datos, en el caso de los adolescentes se obtuvo el consentimiento informado tanto de los progenitores como del adolescente. Se llevó a cabo un muestreo de conveniencia donde un total de 727 personas dieron voluntariamente su consentimiento para participar en la investigación. Para este estudio se incluyeron 399 casos que cumplían los criterios de inclusión: i) ser residentes en España o RD; ii) tener entre 12 y 29 años; y iii) ser capaces de entender el español escrito.

Análisis estadístico

El análisis de los datos se realizó con el programa estadístico SPSS (versión 25). A continuación, se llevó a cabo la prueba de contraste Kolmogorov-Smirnov de ajuste a una distribución normal. Los valores mostraron una distribución no normal (p < .05). Se utilizó la prueba no paramétrica de U. Mann-Whitney para identificar las diferencias entre las poblaciones evaluadas y la correlación Rho de Spearman (rs) para analizar la asociación entre las distintas variables. Se empleó la r de Rosenthal para calcular el tamaño del efecto de las diferencias que resultaron estadísticamente significativas. Debido a los resultados obtenidos en investigaciones previas, se llevó a cabo adicionalmente, un análisis de regresión lineal con el fin de comprobar si la relación entre el Miedo al COVID-19 y Estrés Agudo actúa de la misma manera.

Resultados

Se formaron grupos según la edad de 12 a 17 años el grupo de adolescentes (M = 15.18; DT = 1.71) y de 18 a 29 años el grupo de adultos emergentes (M = 23.37; DT = 2.85). Se comprobó que había diferencias significativas en función de la edad en: Estrés agudo (Z = -3.328, p < .01), Miedo al COVID-19 (Z = -2.507, p < .05), estrategias de afrontamiento y dificultades y capacidades. Los adultos emergentes presentaron mayores puntuaciones que los adolescentes tanto en estrés como en Miedo al COVID-19. Los mayores de 18 años presentaron puntuaciones clínicas en estrés agudo (M = 25.62; SD = 16.34) frente a los adolescentes cuyas puntuaciones se encontraban dentro de la media (Tabla 1). Posteriormente se calculó el tamaño del efecto siendo este muy pequeño (r < .20) tanto respecto al estrés agudo como al miedo al COVID-19 (Tabla 2).

También se encontraron diferencias significativas en las Estrategias de afrontamiento: Planificación (Z = -2.706, p < .01), Religión (Z = -4.259, p < .01) y Uso de sustancias (Z =-2.108, p < .05) con respecto a la edad (Tabla 2). En cuanto a las dificultades y capacidades, los adolescentes presentaron mayor puntuación en la subescala hiperactividad (Z = -2.209, p < .05) y los adultos emergentes mayores puntuaciones en conducta prosocial (Z = -2.304, p < .05) (Tabla 2).

En cuanto al sexo, las mujeres presentaron mayores puntuaciones en sintomatología emocional, estrés agudo (Z = -5.381, p < .0), miedo a la enfermedad (Z = -4.601, p < .01), (Tabla 3) y dificultades emocionales (Z = -3.406, p < .01) (Tabla 3) que los varones siendo el tamaño de estas diferencias pequeño. Con respecto a las Estrategias de afrontamiento las mujeres utilizaron más la Religión y el Apoyo emocional (Z = -2.244, p < .05) que los varones y estos, utilizaron el Humor (Z = -3.605, p < .01) y la Aceptación (Z = -3.222, p < .01) siendo las diferencias entre estas variables significativas (Tabla 3).

En función del lugar de residencia no se hallaron diferencias respecto al Estrés agudo, sin embargo, sí hubo diferencias significativas en el Miedo a la COVID-19 (Z = -3.134, p < .01) presentando más miedo los residentes en RD que en España, aunque con un tamaño del efecto muy pequeño (r < .20) (Tabla 4). Sí hubo diferencias en las Estrategias de afrontamiento utilizadas, la Religión fue la más utilizada por los residentes de RD (Z = -9.770, p < .01) con un tamaño del efecto medio (r =.50), el apoyo emocional (Z = -3.368, p < .01) y el humor fueron más utilizadas por residentes en España (Z = -4.922, p < .01) con un tamaño del efecto muy pequeño (r <.20) (Tabla 4). Asimismo, se halló relación directa y significativa entre Estrés Agudo y Miedo al COVID-19 con todas las escalas del IES-R (rs = .619; p < .01) (Tabla 5).

Se llevaron a cabo análisis de predicción mediante estudios de regresión lineal entre Miedo al COVID-19 y Estrés agudo. Adicionalmente se llevó a cabo otro análisis incluyendo las Estrategias desadaptativas, tanto en una regresión lineal simple como con una regresión múltiple junto al Estrés agudo. El modelo que mayor varianza explicó el Miedo al COVID-19 fue el Estrés agudo (F = 271.36, R² = .405; p < .01), desestimándose el otro modelo que incluía las estrategias desadaptativas (Tabla 6).

Discusión

El objetivo del presente estudio fue evaluar las variables implicadas en el impacto provocado por la medida de confinamiento ante el COVID-19 en una muestra de adolescentes y adultos emergentes residentes en España y RD. La actual pandemia ha supuesto un impacto global en la población en el ámbito sanitario, psicológico, social y económico (Cao et al., 2020; Huang & Zhao, 2020; Lei et al., 2020; Peng et al., 2020) y es necesario analizar las repercusiones en estos periodos evolutivos tan relevantes. La etapa de la adolescencia es la fase más vulnerable del desarrollo y el riesgo a desarrollar problemas de tipo interiorizado (p.ej. ansiedad o depresión) se incrementa (Danneel et al., 2019). La situación actual podría actuar como un precipitante e incrementar la prevalencia de diferentes tras-tornos mentales tanto en esta etapa como en la siguiente, la AE.

Los resultados obtenidos concuerdan con estudios previos (Wang et al., 2020; Zhou et al., 2020) en los que existe mayor estrés y miedo al COVID-19 en adultos emergentes que en adolescentes. Las diferencias encontradas podrían explicarse por la percepción de invulnerabilidad de los adolescentes (Wickman el al., 2008), esto podría relacionarse con la idea de no contraer la enfermedad de igual manera que los adultos.

Los análisis realizados según el lugar de residencia mostraron diferencias al igual que en estudios anteriores (Piqueras et al., en prensa). Sería interesante analizar si los diferentes sistemas sanitarios son una variable moduladora de la percepción del miedo. Se encontraron grandes diferencias en el uso de la Religión como estrategia afrontamiento. Estos resultados podrían sugerir un mayor número de practicantes religiosos en RD, o la percepción de pérdida de control personal ante esta situación, que lleva a buscar un poder más alto para gestionar el estresor (Koenig, George & Siegler, 1988). Las diferencias en esta variable también podrían sugerir una visión cultural diferente de la religión, conocer con más profundidad dichas diferencias y su repercusión a nivel psicosocial podría favorecer el desarrollo de herramientas específicas que tomen en cuenta aspectos socioculturales propios de cada población.

Por otro lado, las mujeres muestran una mayor sintomatología emocional que los varones, acorde a estudios previos. Zhou et al. (2020) plantean que ser mujer, independientemente de la edad, es un factor de riesgo de mayor ansiedad y estrés, sin embargo, las mujeres presentan estrategias eficaces que pueden actuar disminuyendo este riesgo (Cai et al., 2020). Sería interesante analizar si el uso de estas estrategias ayuda a paliar el impacto emocional a largo plazo.

El análisis de regresión adicional permitió identificar como el Miedo al COVID-19 predecía en una gran proporción el Estrés agudo, datos acordes con la validación en español del FCV-19S (Piqueras et al., en prensa) donde, además se halló una relación mediadora entre estrategias de afrontamiento desadaptativas y las otras dos variables.

El uso de una muestra incidental, un menor porcentaje de adolescentes frente a adultos emergentes y un mayor número de mujeres son limitaciones de este estudio. Además, en la población dominicana no se han llevado a cabo estudios similares que permitan contrastar los resultados, así como lo instrumentos sólo adaptados a población española con excepción del FCV-19S, el cual ha sido validado tomando en cuenta muestra dominicana. Se recomienda la valoración de estas variables en
contextos distintos con el objetivo de identificar si los resultados son constantes o varían en cada una de las poblaciones.

Sin embargo, hay pocos estudios transculturales que investiguen las mismas variables psicológicas ante un mismo estresor único, como el COVID-19, y, además, que comparen las diferencias entre adolescentes con adultos emergentes.

El presente escenario podría implicar diversos cambios a largo plazo, tanto en la manera de socializar a raíz medidas de distanciamiento social, como en la incertidumbre constante ante un posible contagio, etc. La literatura previa nos informa de que actualmente se están observando consecuencias en la salud mental derivadas de la pandemia en la población en general y en la juventud en particular. Por ello, conocer el impacto que ha provocado una situación como el confinamiento es necesario para poder crear e implantar programas preventivos eficaces centrados en educar en estrategias de afrontamiento adaptativas y manejo del malestar, adaptados a la población más joven, que puedan favorecer un adecuado desarrollo psicosocial en esta nueva normalidad.

Conflicto de intereses

Los autores de este trabajo declaran que no existe conflicto de intereses

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