¿Cómo distinguimos el abuso que no deja marcas físicas?

Por Katherine Langa

Un tipo de abuso emocional común pero, poco conocido, es el gaslighting. En este caso, la víctima del abuso es manipulada de forma que llega a dudar de sí misma, de su percepción, interpretación y vivencias. Puede llegar el punto en que la víctima cuestione incluso su propia sanidad mental y juicio.

Hiere profundamente la autoestima de la víctima haciéndole creer que siempre está mal o hace las cosas mal, como si fuera el/la abusador/a. No basta sólo con hacer dudar a la víctima de lo que dice o siente, sino que genera sentimientos de culpa. Frases como: “eres demasiado sensible”, “eres un/a exagerado/a”, “eso no fue lo que dije, estás loco/a”, “viste mal, eso no fue lo que sucedió”, además de ser invalidantes, son ejemplos de gaslighting.

En su libro “The Gaslighting Effect” la psicóloga Robin Stern menciona 10 señales para reconocer si eres víctima de gaslighting:

  1. Te cuestionas tus ideas o acciones constantemente.
  2. Te preguntas si eres demasiado sensible muchas veces al día.
  3. Siempre te estás disculpando: a tu padres, a la pareja, al jefe.
  4. Te preguntas por qué no eres feliz, si aparentemente están pasando tantas cosas buenas en tu vida.
  5. Constantemente ofreces excusas a tus familiares o amigos por el comportamiento de tu pareja.
  6. Te ves a ti mismo reteniendo u ocultando información para no tener que explicar o dar excusas a parejas o amigos.
  7. Empiezas a mentir para evitar que te cambien de realidad.
  8. Te cuesta tomar decisiones, incluso aquellas simples.
  9. Sientes que no puedes hacer nada bien.
  10. Te preguntas si estás siendo lo suficientemente buena hija/amiga/empleada/novio/a constantemente.

Es importante que confíes en ti, y valides tus experiencias. Si tienes dudas de cómo manejarlo, te invito a que lo conversemos en terapia.

Posee una maestría en Trastorno Mental Grave, Integración de Psicoterapia y Psicofármacos de la Universidad de Barcelona. También cuenta con un Posgrado en Psicopatología Clínica del adulto de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es egresada de Psicología Clínica de la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Tiene entrenamiento en Dialectical Behavioral Therapy y Good Psychiatric Management por el Borderline Personality Institute del McLean Hospital, Harvard University. También, recibió entrenamiento en Terapia Cognitivo Conductual con Aaron y Judith Beck en el Beck Institute en Filadelfia, EE.UU. Trabaja con adolescentes, adultos y pacientes con diagnósticos psiquiátricos
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