Conectando con mi guía interno

Por: Gabriela Ochoa

Cuando hablamos sobre la salud, se hace casi imposible separar el cuerpo de la mente. Nuestro estado emocional influye en como se siente nuestro cuerpo; y como nutrimos el cuerpo, también afecta nuestras emociones. El cuerpo es fuente infinita de información; por lo tanto, es esencial desarrollar una relación íntima con él.

Si logramos aprender a escucharnos, tendremos la mejor guía hacia nuestro bienestar, y este momento que vivimos lo requiere.

Puedes usar estas preguntas como referencia para así despertar tu guía interno: ¿Cuántas horas de sueño necesita tu cuerpo para funcionar a un nivel óptimo? ¿Qué comidas te aportan energía? Qué actividades te conectan con tu esencia? ¿Quién eres cuando estás en tu mejor versión? Cuáles acciones te alejan de quien quieres ser? ¿Cómo se sienten tu cuerpo y tu mente? Observa cuáles son tus reacciones habituales a ciertas emociones y qué haces cuando te sientes triste o sientes ira. Nota si estos comportamientos te hacen sentir peor. Si es así, quizás sea el momento de cambiarlos. Utiliza tu cuerpo como un termómetro. Presta atención a cómo te sientes cuando surge una emoción intensa y pregúntate cómo te das cuenta que te estás empezando a enojar ¿Qué señales da tu cuerpo? Mientras más rápido puedes identificar la emoción, más fácil podrás fluir.

Usando el cuerpo como termómetro también te ayuda a definir cuáles son tus límites. ¿Qué necesitas en ese momento, socializar o estar solo, moverte o descansar, hidratarte o comer? Practica límites saludables contigo mismo. Permítete estar presente, sin distracciones; nota cómo se siente tu cuerpo al realizar una actividad, al vivir una emoción, al ingerir algún alimento, o al tener un intercambio con alguien más o contigo mismo. Observa cómo te sientes cuanto te hablas con reproche y cuando te hablas con comprensión.

A veces usamos la comida como respuesta al estrés o a emociones incómodas. Comemos para reprimir los sentimientos en vez de lidiar con ellos. En momentos de incertidumbre, tratamos de encontrar estabilidad en las cosas que podemos controlar y la comida tiende a ser una de ellas. Si no prestamos atención a nuestros patrones alimenticios podemos desarrollar un trastorno.

Comer no es automático como lo es respirar o hacer la digestión. Antes de entrar la comida a la boca siempre hay un pensamiento. La comida puede llenar muchos vacíos, podemos usarla como distracción, escape o confort. Cuando estés a punto de comer algo haz una pausa y pregúntate, “¿tengo hambre?” “¿estoy enfadado?” “¿me siento solo?” “¿estoy cansado?” Reconocer nuestro estado emocional es el primer paso para el cambio. ¿Qué estás tratando de llenar con la comida? Quizás lo que quieres es amor, movimiento o un momento de soledad.

Hoy en día tenemos acceso a mucha información y una gran parte de las personas saben qué comer para sentirse de forma óptima, pero por qué comemos es la verdadera pregunta. Por eso es tan importante estar alerta a nuestros patrones de comportamiento. Cuando no somos conscientes, reaccionamos en vez de tomar la decisión que más nos alinea con nuestro bienestar. Desarrollar una relación con nuestro cuerpo nos permite tomar decisiones más conscientes, teniendo en cuenta nuestros límites y emociones.

Tu cuerpo también te dirá que es momento de un apoyo con un profesional de la salud mental, y si es así ahora, estoy aquí para apoyarte. Clic para cita y más información

Tiene una maestría en Counseling para la Salud Mental y el Bienestar Emocional de New York University (NYU). Es egresada de Psicología de Mount Holyoke College, Massachusetts, EE.UU. Cuenta con dos años de experiencia tratando trauma interpersonal en adultos, adolescentes, familias y niños en STEPS to End Family Violence, NY, EE.UU. En su trabajo con sus pacientes, utiliza un enfoque existencial y humanista centrado en el cliente. Su abordaje es psicodinámico con la meta de guiar a sus pacientes hacia un trabajo clínico profundo. Obtuvo certificación en Person Centered Expressive Arts (California, EE.UU.) para ofrecer a sus clientes vías de expresión y autoexploración alternativas. También se entrenó para ofrecer Terapia Breve Enfocada en Soluciones en el Mental Research Institute de Palo Alto, California.
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