Conviviendo con familiares que padecen de algún trastorno mental

Por: Katherine Langa

En el proceso de psicoterapia, los familiares pueden ser un importante recurso terapéutico. Algunas investigaciones han destacado la influencia de ciertas características del contexto familiar en la evolución de algunos trastornos mentales. Para esto debe haber un compromiso de la familia en el proceso de tratamiento, dentro de una atmósfera sin culpa, y proporcionar una psicoeducación adecuada sobre la condición o enfermedad mental del ser querido. En estos casos, como equipo terapéutico, fomentamos una alianza con los familiares, no necesariamente exista la necesidad de terapia familiar, sino de trabajar con la familia. (Para una cita haz clic aquí)

En los casos donde los familiares son los cuidadores principales puede darse el aislamiento y deterioro de la red social familiar. Los miembros de la familia se centran en el cuidado del paciente y disminuyen sus relaciones sociales y en consecuencia los apoyos exteriores, con lo que empeora la capacidad como cuidadores que poseen, manteniéndose indefinidamente en esta situación. Entonces, no debemos cuidar sólo al paciente sino a quien cuida de éste también y prevenir el síndrome del cuidador o el burnout. Tener en cuenta nuestros derechos puede ser de utilidad.

Derechos de los familiares:

1. Necesidad de un “egoísmo sano” (balance)
2. Necesidad de aprender a decir “no”
3. Necesidad de tener red propia de apoyo emocional
4. Necesidad de aceptar que como cuidadores ayudamos, pero no está en nuestras manos resolver todos los problemas de nuestro familiar.
5. Necesidad de aceptar que en ocasiones puede que perdamos la compostura

Si el paciente no cumple con las recomendaciones médicas y/o terapéuticas, no podemos hacerlo por ellos. Sólo podemos hacer nuestra parte, responsabilizarnos de nosotros y poner límites. No intente que el paciente cambie su comportamiento (a menos que sea peligroso), al menos por un tiempo. Reconozca y tolere su propia decepción, permítase sufrir la pérdida y déjelo ir; deje ir los juicios y la ira. Acepte la molestia que puede generarle la conducta. Manténganse involucrado y activo en su propia vida, no se desvíe.

Podemos ayudarnos a disminuir nuestra vulnerabilidad emocional:

1. Cuidando nuestra salud física
2. Alimentándonos adecuadamente
3. Obteniendo suficiente descanso/sueño
4. Ejercitándonos
5. Creando un sentido de competencia, habilidades y dominio

Mientras más saludable, física y emocionalmente estemos, mejor reaccionaremos.

Recuerda que tu ser querido es mucho más que una persona con un diagnóstico de trastorno mental y tú eres mucho más que el ser querido de una persona con un diagnóstico de trastorno mental.

Posee una maestría en Trastorno Mental Grave, Integración de Psicoterapia y Psicofármacos de la Universidad de Barcelona. También cuenta con un Posgrado en Psicopatología Clínica del adulto de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es egresada de Psicología Clínica de la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Tiene entrenamiento en Dialectical Behavioral Therapy y Good Psychiatric Management por el Borderline Personality Institute del McLean Hospital, Harvard University. También, recibió entrenamiento en Terapia Cognitivo Conductual con Aaron y Judith Beck en el Beck Institute en Filadelfia, EE.UU. Trabaja con adolescentes, adultos y pacientes con diagnósticos psiquiátricos
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