De camino a una sexualidad consciente

Por: Marjorie Ariza

Cuando vamos a la cama con nuestra pareja, no solo somos dos, hay que tomar en cuenta que nos pueden estar acompañando una serie de condicionantes que nos boicotean a la hora de vivir la experiencia. Entre estos están la biología (cuya finalidad es la reproducción), la cultura ( lo que hemos imitado de la sociedad, padres, etc), la religión (moral, vergüenza, culpa) y el porno (creencias muy alejadas de la realidad, equivocadas sobre el sexo y la sexualidad).

Todo esto nos lleva a tener creencias que nada tienen que ver con lo que es una de las mejores experiencias del ser humano.

Entre estas están:

  1.  Sexo es igual a penetración.
  2. El objetivo del sexo es el orgasmo.
  3. Soy responsable del placer del otro.
  4. Tengo que ser un buen amante, sin realmente saber qué es eso.
  5. Tengo que tener sexo a menudo, y comienzo a comparar experiencias con las de los demás.

Todo esto va creando una serie de expectativas y presiones en nosotros que puede llevarnos como consecuencia a sentir frustración, decepción hasta incluso nos puede llevar a padecer disfunciones, siendo una de las más comunes actualmente la falta de deseo.

Lo que suelo escuchar en consulta con mis pacientes, es una experiencia que viven mayormente a través de la mente. Donde se encuentran desconectados del sentir y de sus cuerpos. Entonces lo que naturalmente sería toda una experiencia divina se convierte en un acto mecánico, repetitivo, rutinario, una especie de coreografía que llega a un punto que no se quiere seguir repitiendo. Lo más importante a tener en cuenta es que no estamos en nuestros sentidos, no estamos en el momento “presente”.

Es una sexualidad pene-vagina donde nos olvidamos de todas las demás formas de disfrutar, conectar y sentir placer.

Podemos decir que es una sexualidad inconsciente, que nos aleja. En ocasiones la mujer no ha llegado a excitarse y el hombre ya ha llegado a su punto culminante de eyaculación.

“Así vamos perdiendo el deseo” Suelo escuchar a las parejas en relaciones estables y de larga duración.

Sugiero que de ser así tú caso que vuelvas al inicio de todo, conocerte a ti misma (o). El otro no tiene el manual de tus sensaciones, placer y lo que no te gusta si no se lo expresas y ante todo es de suma importancia te conozcas.

La sexualidad consciente es un complemento a lo que ya haces, va más allá de lo primitivo, básico, del sexo animal. Esta se experimenta a través de todos los sentidos, se vive en nuestro cuerpo en el momento presente.

Dentro de las características de la misma están:

  1. La inocencia libre de juicios, vergüenza y culpa.
  2. Disfrutar, estar ahí, sin ningún objetivo que no sea el sentir y conectar.
  3. Todo se permite siempre sea por consentimiento mutuo.
  4. Desnudos en cuerpo y alma. Vulnerables, con el corazón abierto. Aquí solo una mirada un roce de manos te sensibiliza y te lleva a sentir todo de una manera totalmente diferente a lo antes vivido.

Si estás interesado en conocer más sobre esto, puedes concertar una cita e iniciar una nueva etapa para lograr una vida sexual y de pareja más plena.

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Tiene Maestría en Sexualidad Humana y Terapia de Parejas, del Instituto de Sexualidad Humana de la UASD. Es egresada de Psicología Clínica de la Universidad de la Tercera Edad (UTE). Su trabajo abarca adolescentes y adultos en el manejo de conflictos personales y en sus relaciones. Además trabaja las disfunciones sexuales, psicoeducación y renovación de la vida sexual en la relación de pareja. También está certificada como Life Coach por Coaching Ontológico S.C., lo que le permite apoyar a sus pacientes en el proceso de definir su situación actual, con el establecimiento de metas, la toma de decisiones y la creación de un proyecto de vida.
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