El Trastorno Límite de la Personalidad

Todos tenemos una personalidad, la forma en que percibimos, pensamos y sentimos el medio en el que vivimos y a nosotros mismos. Estas experiencias constituyen nuestro mundo interno. Cuando estas experiencias, y la forma en que nos relacionamos con el medio, son inflexibles y generan malestar significativo en la funcionalidad del individuo y angustia, se habla de un trastorno de personalidad. Dentro de los trastornos de personalidad, el trastorno límite (TLP), o borderline, en inglés, es el más común y quizás el más complejo. Muchas veces está acompañado de otros diagnósticos como depresión, trastorno bipolar, abuso de sustancias, trastornos de ansiedad y trastornos de alimentación.

El TLP se caracteriza por:

Miedo al rechazo o abandono. Las personas con este trastorno son hipersensibles en sus relaciones interpersonales por lo que vivir, o imaginar, abandono o rechazo, puede afectar profundamente su auto-imagen, emociones, pensamientos y conductas.
Relaciones intensas e inestables. Si la interacción con otra persona significativa les genera bienestar, tienden a idealizarla. Por el contrario, si la interacción, aún con la misma persona, genera malestar entonces la devalúan. Esta inestabilidad de idealización-devaluación aplica para todas las relaciones significativas, incluyendo la relación terapéutica con el psicólogo.
Inestabilidad de la imagen propia. El sentido de sí mismo es también inestable y se ve influenciado por los valores, hábitos y actitudes de las personas más cercanas.
Impulsividad. La parte del cerebro que se encarga del control de los impulsos es la corteza pre-frontal, y en el caso de las personas con TLP digamos que es “pasiva” por lo que son impulsivos. Entre las manifestaciones más comunes de la impulsividad están el abuso de sustancias, bulimia, promiscuidad y manejo temerario.
Conductas de auto-lesión o suicidas. Los actos auto-destructivos son típicos en las personas con TLP, como intentos o amenazas suicidas y auto-lesiones. Responden a la experiencia interna de la persona.
Inestabilidad afectiva o emocional. Las emociones de las personas con TLP se diferencian de los demás por su intensidad, volatilidad y rango. Tienen una dificultad neurobiológica para regular las emociones puesto que la amígdala de su cerebro, la parte que se encarga de las emociones, es hiperreactiva. Los cambios en el estado de ánimo suelen durar algunas horas y su estado disfórico generalmente no presenta mejoría con momentos de bienestar o satisfacción.
Sentimiento de vacío. Este sentimiento es crónico y se asocia con soledad y necesidad de personas o situaciones externas.
Ira. Presentan ira intensa, inapropiada o dificultad para controlarla.
Síntomas disociativos. Suelen ocurrir durante situaciones de estrés extremo, generalmente son de duración corta, y generan la sensación de irrealidad, con respecto a ellos mismos o el mundo que les rodea.

No hay una sola causa del TLP, es una combinación de factores genéticos, sociales y psicológicos. Los factores genéticos van desde un 52 a un 68%, que se refiere a la disposición biogenética para el desarrollo del trastorno. En combinación con los factores ambientales, ponen entonces de manifiesto el trastorno.

Para determinar este diagnóstico es importante acudir a un profesional de la salud mental quién le indicará las evaluaciones necesarias.

¿Tu hijo está diagnosticado con bordeline, o crees que tiene los rasgos característicos? Entonces, este taller puede interesarte: “TLP: una guía para padres”.

Fuentes externas

  • A BPD Brief. An introduction to Borderline Personality Disorder. Diagnosis, Origins, Course and Treatment.” John Gunderson, MD. Revised 2011
  • “Handbook of Good Psychiatric Management for Borderline Personality Disorder”. John Gunderson, M.D. 2014

Posee una maestría en Trastorno Mental Grave, Integración de Psicoterapia y Psicofármacos de la Universidad de Barcelona. También cuenta con un Posgrado en Psicopatología Clínica del adulto de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es egresada de Psicología Clínica de la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Tiene entrenamiento en Dialectical Behavioral Therapy y Good Psychiatric Management por el Borderline Personality Institute del McLean Hospital, Harvard University. También, recibió entrenamiento en Terapia Cognitivo Conductual con Aaron y Judith Beck en el Beck Institute en Filadelfia, EE.UU. Trabaja con adolescentes, adultos y pacientes con diagnósticos psiquiátricos
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