Envueltos en un ciclo de abuso (violencia)

Envueltos en un ciclo de abuso (violencia)

Por: Katherine Langa, M.A

Cuando pienso en el tema que quiero escribir, no quiero hacerlo solo para las mujeres. Quiero que todo el que lo lea pueda identificar y entender que puede sucederle también, en pareja, en familia, en amistades, en el trabajo. En toda interacción humana puede llegar a existir la violencia, o el abuso.

Las formas de abuso que menos solemos identificar, y que progresan a otros tipos de violencia son: el abuso emocional, abuso económico, machismo y control. Aunque no se limitan a éstas solamente.

El abuso emocional viene disfrazado de muchas maneras, algunas conocidas como la manipulación y el gaslighting, otras no tanto, como la retirada del amor. La ley del hielo: no hay palabras, no hay afecto físico, no se reconoce la presencia y los deseos del otro. Avergonzar al otro: ridiculizarlo, por lo que siente o dice, venderle culpa: hacerlos sentir culpable de cosas que no son su responsabilidad.

Los celos y la posesividad se utilizan como forma de control, justificando pertenencia y amor. Usualmente llevan a la persona a aislarse de sus demás círculos, abandonar intereses y hobbies. El machismo puede ser otra expresión de abuso ya que minimiza y limita mucho a la mujer, y personas LGBT+.

A veces el abuso es parte de un ciclo, perpetuado desde la infancia y los distintos ambientes que vive la persona. La familia, nuclear y extendida, y los compañeros y profesores del colegio y actividades extracurriculares pueden ser protagonistas de este ciclo. La persona no aprende a relacionarse de otra manera, sus relaciones interpersonales se ven caracterizadas por el abuso.

Por otro lado, puede ser la respuesta de una autoestima no sana lo que lleva a una persona a abusar de otra o un trastorno mental no tratado.

Es importante aprender cuáles son y cómo se manifiestan los distintos tipos de abuso, aunque no sospechemos que los demás serían capaces de esto. Si vives alguna expresión de abuso, debes saber que no es tu culpa; no lo mereces. A veces, poner límites y dejar claro lo que estamos dispuestos a tolerar y lo que no, y, a la vez, límites de a qué nos exponemos y qué no, puede hacer la diferencia y generar un cambio en la dinámica.

Lamentablemente no siempre es el caso y nuestros límites son transgredidos. En este caso, ya debemos amarnos y escogernos a nosotros mismos, salir de ahí porque debemos protegernos. Cuidar nuestra integridad física y mental es nuestra prioridad. En este caso, es importante comentarlo con alguien de confianza que pueda acompañarte y darte apoyo en las medidas que debas de tomar. Nunca subestimes el poder del otro, ni minimices o digas que exageras. Tampoco subestimes el valor de una orden de alejamiento puesta a tiempo.

Trabaja con un profesional de la salud mental para que conozcas más, sepas cómo poner límites, romper los patrones de abuso y trabajar el impacto que el abuso haya podido tener en ti. Afecta tu salud mental, tu autoestima, autovalía, autoconfianza y la manera en que te relacionas con los demás.

Posee una maestría en Trastorno Mental Grave, Integración de Psicoterapia y Psicofármacos de la Universidad de Barcelona. También cuenta con un Posgrado en Psicopatología Clínica del adulto de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es egresada de Psicología Clínica de la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Tiene entrenamiento en Dialectical Behavioral Therapy y Good Psychiatric Management por el Borderline Personality Institute del McLean Hospital, Harvard University. También, recibió entrenamiento en Terapia Cognitivo Conductual con Aaron y Judith Beck en el Beck Institute en Filadelfia, EE.UU. Trabaja con adolescentes, adultos y pacientes con diagnósticos psiquiátricos
Compártelo en tus redes
Menu