Experiencias Traumáticas Durante las Festividades

Por: Lic. Alejandra Matos Patín.  |Licenciatura en Psicología

Las festividades generalmente suelen ser fechas de alegría, esperanza, y tiempo con seres amados. Son fechas en donde celebramos lo vivido, y esperamos con ansias lo que está por venir. Sin embargo, esto no quita que la vida continúa en su ritmo habitual durante estos días, trayendo consigo experiencias que pueden ser particularmente dolorosas. Durante esta pandemia, estamos haciendo un duelo de personas que no vamos a ver y tradiciones que quedan interrumpidas. Pero también hay personas que se encuentran experimentando otras situaciones profundamente dolorosas, y hasta traumáticas, durante estas fechas. Pérdidas de familiares, el diagnóstico de una enfermedad, pérdida de posesiones por catástrofes climáticas, no poder celebrar con la familia por rechazo de parte de esta, entre otras experiencias.  Esta experiencia de dolor durante la época “más feliz” del año crean emociones encontradas y un conflicto de qué hacer para poder manejarlas. A continuación, te comparto algunas sugerencias para poder navegar esta experiencia.

Para experiencias difíciles:

  • Permítete vivir tu duelo. Tu dolor no tiene que entrar en pausa porque “no se supone que nos sintamos así” durante las Navidades. Al contrario, el guardarlo puede hacer que la tristeza o la ira se acumulen y te causen mayor malestar.
  • Inicia o continúa un proceso terapéutico. Aún cuando muchas personas pausan la terapia durante estas fechas, la recomendación es que tengas un espacio seguro para procesar tus emociones y crear estrategias que te ayuden a manejar tus pensamientos y reacciones.

Para diagnósticos o accidentes que cambiaron tu vida:

  • Crea un pequeño ritual o un acto que conmemore a la persona que fuiste antes de la experiencia traumática. Esa versión de ti en algún momento existió, y muchas veces, las personas a nuestro alrededor evitan hablar del pasado para no crear incomodidad. Sin embargo, esta puede ser una oportunidad de celebrar ese tiempo que viviste, las memorias creadas, los aprendizajes desarrollados y evaluar cómo deseas continuar.
  • Si te encuentras experimentando mucho malestar recomiendo, al igual que en el segmento anterior, que busques apoyo terapéutico. La terapia es un espacio en donde no se juzgarán tus altas y tus bajas o tus sentimientos encontrados con respecto a tu vida. Y puede también resultar un espacio en donde puedes implementar estrategias que te ayuden a continuar desarrollando tu resiliencia y tu plan de vida.

Para pérdidas de personas amadas:

  • Puedes escribirle una carta a esa persona, diciéndole que le extrañas en estas fechas y comentándole lo que deseas hacer para celebrarlas y para conmemorar su memoria.
  • Similar a lo que escribí en el segmento anterior, puedes hacer un pequeño acto que celebre a la persona (ya sea ver fotografías, hacer un desayuno que disfrutaba, o escuchar su canción favorita). Esta experiencia puedes realizarla en privado o puedes compartirla con personas de una forma segura física y emocionalmente segura.
  • Date el permiso de vivir tu dolor. Tus emociones no son un estorbo ni una carga, sino la forma natural en la que procesamos lo que hemos vivido. Permítete sentirlas de una forma segura, y busca apoyo (ya sea con familiares, amistades o terapia) mientras lo haces. El permitirte vivir tu duelo es un acto de valentía y resiliencia.

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