¡Hablemos de la prevención del suicidio!

La depresión es una de la condiciones más comunes en los casos de intentos de suicidio; pero quiero aclarar que no todos aquellos que han intentado suicidarse están o estuvieron deprimidos; trastornos como la esquizofrenia también pudieran estar presentes en estos casos, por ejemplo. Hay muchas más personas que padecen de depresión de las que no nos imaginamos que luchan esta batalla en silencio. Es tan común que muchas personas lo usan de forma coloquial (“estoy en depre”) para describir sentir un bajón o tristeza. Pero la depresión va mas allá de sentirnos tristes.

Para algunos se siente como una tristeza profunda, de tiempo prolongado, que consume y nubla todo lo positivo que puede haber en sus vidas. También se manifiesta como apatía, desconexión, baja energía, desmotivación y pérdida de ganas de hacer cosas que antes disfrutaban, aunque en otros se manifiesta con irritabilidad o excesos. En un intento de ayudar a sus seres queridos, los amigos y familiares incitan a la persona a “poner de su parte” y se pueden sentir frustrados al sentir a la persona anclada e inmóvil, Pero también hay que entender que para la persona deprimida el no poder hacer nada para “ayudarse” es mucho más frustrante, porque no estamos hablando de un bajón o un estado de ánimo diferente, hablamos de un desbalance químico en los casos clínicos, de una tristeza prolongada que consume y hace que la persona se pierda a sí misma. Es una enfermedad que hace a la persona sentirse aislada, desconectada, y sí, muy triste. (Pulsa aquí para leer sobre la diferencia entre tristeza y depresión).

Si el paciente busca ayuda de un profesional a tiempo, podemos ayudarle a recuperar su vida y manejar su depresión, ¿pero y si no lo identifica a tiempo? ¿Y si nadie lo nota? Han oído del popularmente llamado “síndrome de payaso triste”? Tal vez el ejemplo más conocido y reciente fue el caso del comediante Robin Williams, un hombre que muchos recordamos con cariño por sus roles tan entrañables en los que nos traía alegría. Sin embargo, Williams sufrió depresión en silencio. Se suicidó.

Esta palabra, “suicidio” a muchos puede dar miedo o rabia; es difícil para una persona con un estado emocional y mental saludable imaginarse quitarse la vida. Es ahí cuando necesitamos más comprensión, más acompañamiento. Es tiempo de que brindemos el mismo cuidado y entendimiento a las personas que sufren de una enfermedad mental como mostramos a las personas que tienen una enfermedad física.

¿Cómo puedes ayudar?

¡Habla más del tema!, comparte información de fuentes confiables (como páginas web o cuentas de redes de profesionales de la salud mental). En el caso directo con familiares y amigos, a veces el mejor regalo que le puedes dar es simplemente escucharlos, sin juicio. A tus seres queridos, dejarles saber que los quieres y que valen mucho sin importar en que condición están en el momento. Puedes preguntarle a la persona qué necesita, cómo le gustaría que la acompañes, y respetar su integridad como persona. Nunca ignores las amenazas de suicidios entendiendo que es un melodrama de la persona, no invalides sus sentimientos, evita frases como “eso no es nada, no exageres”, “no vas a resolver nada llorando”, Si te sientes preocupado, puedes pedirle que haga una cita con un profesional de la salud mental y si quieres, puedes ofrecer acompañarlo/a. Demuéstrale una y otra vez que no está solo/a.

Uno de los peores enemigos a vencer en el tema del suicidio es su invisibilidad, y el estigma que envuelve los problemas mentales; esto hace que la persona, muchas veces, no sienta la fuerza y no encuentre el calor que le permita pedir ayuda.

Mitos y realidades sobre el suicidio

1-«Quien se suicida quiere matarse». Falso. Nadie quiere morir y menos matarse, quiere dejar de sufrir. Nadie que es feliz se suicida.

2-«Quien lo hace no lo dice y quien lo dice no lo hace». Falso. Muchos suicidios están precedidos por señales.

3- «Hablar más del tema provocará más suicidios». Falso. Estar informados, que familiares y pacientes se sientan comprendidos y ayudados, y que el tema permita la toma de conciencia previene el intento suicida.

4-«Todo el que se suicida está deprimido». Aunque toda persona deprimida tiene posibilidades de realizar un intento de suicidio o un suicidio, no todos los que lo hacen presentan cuadros depresivos. Pueden padecer esquizofrenia, alcoholismo, etc.

Algunos enlaces de interés sobre este tema:

Diez cosas que los padres pueden hacer para prevenir el suicidio de su hijo/a adolescente

¿Cómo los medios de comunicación pueden informar sobre el suicidio? (Este documento es parte de una serie de instrumentos dirigidos a grupos sociales y profesionales específicos particularmente relevantes para la prevención del suicidio. Ha sido preparado como parte de SUPRE, la iniciativa mundial de la OMS para la prevención del suicidio)

Ayúdanos a romper ese estigma, hablemos sobre salud mental, comparte este post con tus amigos, familiares, en tus cuentas de redes… sigamos creando conciencia.

Tiene una maestría en Counseling para la Salud Mental y el Bienestar Emocional de New York University (NYU). Es egresada de Psicología de Mount Holyoke College, Massachusetts, EE.UU. Cuenta con dos años de experiencia tratando trauma interpersonal en adultos, adolescentes, familias y niños en STEPS to End Family Violence, NY, EE.UU. En su trabajo con sus pacientes, utiliza un enfoque existencial y humanista centrado en el cliente. Su abordaje es psicodinámico con la meta de guiar a sus pacientes hacia un trabajo clínico profundo. Obtuvo certificación en Person Centered Expressive Arts (California, EE.UU.) para ofrecer a sus clientes vías de expresión y autoexploración alternativas. También se entrenó para ofrecer Terapia Breve Enfocada en Soluciones en el Mental Research Institute de Palo Alto, California.
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