¡No todo es vagancia, malcriadeza o manipulación!

Por: César A. Fernández

Es bien común escuchar en una primera consulta a padres explicar las conductas de sus hijos con frases como:

  • “Es que es demasiado vago para hacer las cosas”
  • “Esos son malacrianzas de ella”
  • “Eso lo hace para manipular”
  • “Si se pone para eso lo pudiera lograr”
  • “Esos son vagabunderías de él”

Ante el desconocimiento de muchas condiciones de salud mental, en ocasiones los padres tienden a atribuirle las conductas de sus hijos a “la vagancia”, “la manipulación”, “las exageraciones” y “las malacrianzas”. Pero detrás de algunas de estas conductas lo que hay es dificultades emocionales o trastornos de la salud mental, que causan y/o exacerban dichas conductas.

Si a tu hijo le cueste motivarse a hacer las cosas, si presenta un constante mal humor o apatía, si se muestre más irritable y contestón que de costumbre, se aísle de la familia y se resiste a compartir con los demás miembros del hogar, y ya no quiera ir a sus clases de las tardes; pudiese estar presentando un Trastorno del Estado del Ánimo Depresivo. Esto no es “vagancia” ni “malcriadeza”.

Si tu hijo muestra gran dificultad para sentarse a hacer sus tareas, si hay que explicarle las cosas una y otra vez, si “se porta mal” en el colegio, si habla constantemente a pesar de que los profesores le llaman siempre la atención, si no se está quieto y pareciera nunca prestarle atención a lo que le dices; pudiese estar presentando un cuadro de Déficit de Atención e Hiperactividad. Esto no es “vagabundería” o que “no hace lo suficiente”.

Si tu hija no quiere quedarse sola en casa, se preocupa mucho por las cosas, se pone muy nerviosa con los exámenes, “le da mucha mente” a los problemas con sus amistades, y siempre le duela la barriga a la hora de ir al colegio; pudiese estar experimentando algún Trastorno de Ansiedad. Esto no es “ñoñería” o “exageración”.

Si tu hija se muestra de humor cambiante, es impulsiva, experimenta emociones intensas y a tu parecer exageradas, con frecuencia quiere faltar al colegio porque no se siente de ánimo, dice que se quiere morir o que se siente vacía, se autolesiona, y tiene relaciones conflictivas; pudiera estar experimentando un Trastorno de Personalidad Límite . Esto no es “manipulación” o que “está falto de una buena pela”.

Te invitamos a reflexionar sobre las conductas de tus hijos, observar si ha habido algún cambio en los últimos meses, o si notas algún síntoma que te llame la atención. No esperes para buscar la opinión de un profesional de la salud mental sobre las emociones y conductas que te preocupen de tus hijos. ¡Tratar estas problemáticas a tiempo es el predictor más confiable de una pronta mejoría!

Con una Maestría en Psicología Clínica de Columbia University, Nueva York, EE.UU. Es egresado de Psicología del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Tiene un entrenamiento en Dialectical Behavioral Therapy y Good Psychiatric Management por el Borderline Personality Institute del McLean Hospital, Harvard University. En su práctica utiliza un enfoque ecléctico que combina los métodos cognitivo-conductual, sistémico, analítico y humanístico. Actualmente trabaja con adultos, con adolescentes y niños. Además, realiza evaluaciones psicológicas de personalidad, cognitivas y vocacionales.
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