Padres separados en tiempos de pandemia

Entre sus brazos y un par de lágrimas después, Luis escuchó a su primogénita preguntar: “Papi, ¿cuándo volveré a tu casa?”. Una pregunta difícil de contestar, sobre todo por el hecho de que ni siquiera él sabía la respuesta, pues hace tan solo unos meses gozar de la compañía de sus hijas era algo normal, pero ahora, a causa de la pandemia, se ha convertido en toda una odisea.

Lo que más le duele es el tiempo que ha perdido lejos de sus pequeñas, ese que, por más que quisiera, nunca recuperará. Y es que solo un padre sabe que, sin importar cuánto se esfuerce por compensar la ausencia, hay momentos en la vida de un hijo que solo se viven una vez; no poder estar ahí con ellos es una carga que pesa para siempre, y más cuando es en contra de la propia voluntad.

Eso lo tiene claro Marcos, para quien estos meses también han sido toda una pesadilla. A diferencia de Luis, Marcos todavía no ha tenido la oportunidad de ver a su hijo, pues dado que nunca ha dejado de trabajar, porque es periodista, junto a su expareja tomó la decisión de mantener el distanciamiento físico con su pequeño. Sin embargo, el que haya estado de acuerdo con cumplir dicha medida no quiere decir que no le duela.

“Poner la salud de mi hijo nunca ha sido una opción para mí. Claramente esta es una situación difícil, pero es un sacrificio necesario, porque al final uno se expone a diario y no sabe si tenga el virus o no, y más ahora que hay tantos casos”, declara con un tono que delata que busca convencerse a sí mismo de estar haciendo lo correcto. “Yo solo espero que pronto pase todo esto porque, mira, no es fácil estar así cuando eres un padre responsable. Me parte el alma saber que mi hijo también lo está sufriendo”, admite.

Los casos de Luis y Marcos son solo un reflejo de la realidad que les ha tocado vivir a muchos hombres con hijos durante la cuarentena. Esto porque, por lo general, las madres son las que se quedan al cuidado de los niños luego de una separación, y en situaciones como la actual a quienes les toca sacrificarse y no tener contacto físico con sus pequeños para no exponerlos a un posible contagio, es a los padres.

Desde el punto de vista psicológico

A consideración del psicólogo César Fernández, cofundador de Praxis Psicología Integral, (vincular con el perfil del terapeuta) en el caso de que la familia decida que lo mejor para el niño es quedarse en una sola casa, es deber de ambas partes explicarle al hijo con claridad las razones que los llevaron a tomar dicha decisión y ofrecer alternativas de contacto con el otro progenitor que no viva en la casa. “Por ejemplo, se les debe decir que pasarán la cuarentena con mamá porque papá vive con los abuelos y hay que cuidarlos para que no se enfermen, pero que mantendrán contacto con el padre todos los días a través de videollamadas y que los visitará los fines de semana”.

Así como la pandemia ha afectado a los padres que no pueden ver a sus pequeños, Fernández asegura que pasa igual con los niños, pues para ellos es complicado acostumbrarse a no verlos con frecuencia cuando antes sí lo hacían. Esto los puede llevar a presentar síntomas relacionados con el duelo, como tristeza, irritabilidad, sensación de pérdida y sensación de abandono. A eso agrega que el cambio en la frecuencia de contacto con el progenitor también puede generar ansiedad, sensación de incertidumbre y de inestabilidad.

Es ahí donde entra la importancia de saber aprovechar la tecnología y demás vías de comunicación para que el infante no se sienta abandonado. “El padre debe mantenerse presente como pueda, que pida una línea de acceso de comunicación directa con su hijo, que refuerce siempre mensajes de amor y de presencia emocional, y que no caiga en el error de atacar a la madre como reacción”, asevera Fernández, al tiempo que añade que el padre puede informar a su hijo, en el caso de que sea necesario, que tanto él como su mamá están intentando ponerse de acuerdo para que se vean más a menudo, pero sin echarle culpa a ella.

En ese sentido, y consciente de que en algunos casos la cuarentena ha hecho que los conflictos entre parejas separadas incrementen, el profesional de la salud mental explica que es esencial que ambas partes mantengan una buena comunicación y se presenten ante los hijos como un frente unido y colaborador.

“Las discusiones entre los progenitores tienden a generar malestar emocional e incertidumbre en los niños, lo cual en el medio de la crisis que estamos viviendo se agregaría a la ya existente incertidumbre por la pandemia”, concluye.

Versión original escrita por Laura Ortiz para la revista Estilos de Diario Libre

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