Preguntas comunes en consulta sobre el deseo y las relaciones sexuales

En esta ocasión quiero compartirles algunos casos que veo con frecuencia en consulta que podrían traer luz a lo que está pasando contigo.

1- ¿Qué me pasa que no quiero ni disfruto como él?

A mi consulta llegan mujeres que se sienten insatisfechas, convencidas de tener un serio problema. Suele suceder que son mujeres muy complacientes que no han aprendido sobre su placer, no lo han explorado, piensan que la única forma es la que practican actualmente y resulta que su pareja si lo disfruta y llega al clímax. Y algunas incluso si saben disfrutar a solas, pero no con su pareja y esto las atormenta aún más.

Les da trabajo excitarse, sentir placer y llegar al orgasmo.

Les recomiendo que se dediquen a pensar que les gusta, que prefieren, en qué momento del día se sienten más relajadas, ritmos, posturas, y también que tanto se conocen, autoexploración. Las invito a que piensen en ellas y dejen de centrarse solo en el placer y disfrute del otro. Si tú realmente disfrutas de seguro que tu pareja disfrutará, es uno de los comentarios que les hago en estos casos.

Se trata de complacerte y complacer, de pedir lo que quieres y decir lo que no te gusta, también de preguntar lo que quiere y le gusta a tu pareja, pero siempre partiendo de ti y tu placer.

2- Ya no lo(a) deseo

Les comento que el deseo que podemos sentir no solo se basa en un cuerpo ideal, formas, peso… lo que solemos ver en películas, revistas etc. El deseo va más allá de eso, es una sonrisa, un gesto, un olor, un movimiento, una manera de moverse el pelo, entre otros.

Que se va construyendo con la forma en que se tratan durante el día, los mensajes, como nos despedimos y recibimos, las atenciones que nos brindamos, el tiempo de calidad, las conversaciones, el divertirnos juntos, sentirnos importantes, prioridad, las muestras de cariño con y sin palabras. Puede durar toda una vida, esto dependerá de la mirada y trato que se dan, ver más allá de los cuerpos, edad y enfocarse en todo lo que menciono anteriormente. Recordándoles que en cada etapa de nuestras vidas vamos cambiando y que es de suma importancia ir actualizando que me gusta ahora, que prefiero, que ya no quiero, que quisiera explorar.

3- ¿Puede ser que el estrés en el que vivo constantemente afecte las relaciones sexuales?

En consulta he tenido diferentes respuestas ante esta situación.

A algunos no les afecta en nada, siguen como siempre, no varía.

Otros les produce más deseo, de esta forma lo reducen el estrés, incluso lo disfrutan más estando bajo estrés.

Está el grupo que sí les afecta, les quita el deseo y no tienen ganas de nada.

Y otros les baja el deseo, pero tomando el tiempo necesario, con amor y paciencia, logran conectar sin problema.

Todo dependerá del caso particular, y de las habilidades de cada individuo para manejar y reducir el estrés.

4- ¿Por qué él o ella está siempre dispuesto y yo no?

Me mira, me acerca a su cuerpo, me besa el cuello y ya quiere penetrar o ser penetrada. Puede ser ella o el que lleguen consulta con esta pregunta.

Es necesario los preliminares, preámbulo, preparación, les comento.

Sexo es todo lo que sucede desde que inicia el encuentro entre ambos, masajes, juegos, caricias, besos, sexo oral, masturbación mutua y/o individual… Y coito. No solo este último.

Antes de, ese beso intencional y apasionado al despedirse en la mañana, ese mensaje de texto caliente, ese audio que le envías a media mañana, esas palabras al verla(o) en el baño o cuando se está vistiendo, un roce cuando se cruzan en la casa, ese cumplido, ese que tengas un día maravilloso, que te vaya súper en la presentación, todo esto y más ayuda a que nos eroticemos y va generando las ganas de un encuentro íntimo más tarde, y a veces hasta en el momento.

Nos mantienen dispuestos, y aunque puede haber cansancio físico la mente está activa y puede contribuir al sí.

5- ¿Cómo despertar el deseo, las ganas en mí?

Recomiendo dedicarse a explorar leyendo novelas eróticas, ver películas subidas de tono, e imaginar escenas con tu pareja, tener conversaciones calientes y explícitas con tu pareja, ir de paseo a un sex shop juntos, usar máscaras y activamente simular que son otras personas, citarse en algún bar o restaurante y hacer que no se conocen e iniciar un cortejo entre ambos, entre otras.

Tiene Maestría en Sexualidad Humana y Terapia de Parejas, del Instituto de Sexualidad Humana de la UASD. Es egresada de Psicología Clínica de la Universidad de la Tercera Edad (UTE). Su trabajo abarca adolescentes y adultos en el manejo de conflictos personales y en sus relaciones. Además trabaja las disfunciones sexuales, psicoeducación y renovación de la vida sexual en la relación de pareja. También está certificada como Life Coach por Coaching Ontológico S.C., lo que le permite apoyar a sus pacientes en el proceso de definir su situación actual, con el establecimiento de metas, la toma de decisiones y la creación de un proyecto de vida.
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