Regulación emocional. ¿cómo trabajarla?

Por: Lic. Carolina Peña Jiménez.  |Licenciatura en Psicología Clínica

En ocasiones responder, entender y explorar nuestras emociones se convierte en un reto, dado que estas pueden llevarnos a accionar y percibir el mundo una manera que no siempre es funcional. Hay momentos en donde las emociones se sienten muy grandes, como si tuvieran más fuerza que nosotros/as, o y como si fuera imposible manejarlas, sin embargo, la verdad es que no las controlamos, ni las manejamos, nos regulamos.

¿De qué manera podemos hacerlo?

Explora

Busca de donde viene esa emoción, en qué momento se activa y a partir de cuando te empezaste a sentir de ese modo para dar entonces con el detonante. El detonante es aquel evento y/o situación que activa la emoción, por lo que conocerlos te acercará a la herida de origen.

Valídala

Toda emoción es válida, independientemente de si nos hace sentido o no. Si nos visita es porque está respondiendo a un estímulo, y la única manera de liberarla es permitiendo que se manifieste de forma asertiva. Identificar en qué parte de nuestro cuerpo se presenta, ponerle un nombre, suele ser un recurso muy útil cuando se dificulta identificar las emociones.

Identifica la herida

En ocasiones los demás tocan heridas ya vividas, y a pesar de que la emoción se manifiesta en la actualidad, puede que la misma esté reflejando una experiencia ya vivida, pero que aún no ha sido procesada del todo a nivel emocional. Darle se lugar y contexto a cada experiencia y emoción, ayuda a entender y sentirnos en armonía con lo que sentimos.

Externaliza la emoción

Busca maneras de externalizar lo que llevas dentro, esto puede ser a través del arte, como también desahogándote y comentándolo con un ser querido con quien te sientas entendido/a y validado/a.

Las emociones suelen transmitirnos un mensaje. Sin embargo, el mensaje puede ser respecto a lo que realmente está pasando, o puede ser propio de lo que estamos percibiendo de la situación. ¿A que me refiero con esto?, pues que las emociones no siempre reflejan una realidad. El hecho de que te sientas traicionado/a no siempre es un indicador de que el otro ha llevado a cabo una traición, que te sientas abandonado/a no siempre quiere decir que el otro te haya abandonado. En ocasiones las personas tocan heridas de otro origen de manera inconsciente, y las emociones se sienten tal cual, dado que nuestro cerebro puede confundirse e interpretar las cosas como si estuvieran ocurriendo en el momento.

Identifícalas, permítelas y déjalas ir.

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